Estilos, y lo que cuesta cada uno.
El puntaje es el de verdad, calculado sobre el código: cuanto más adornado, peor se lee de lejos y con poca luz. Conviene mirarlo antes de mandar a imprenta.
El cartel que ya imprimiste no se toca.
Creás el código, le ponés el destino de hoy y listo. Si la semana que viene cambia la carta, cambia el destino, no el papel.